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10 agosto, 2011

"Extraños en un tren", caminos cruzados


El punto de vista es uno de los factores que intervienen directamente en el resultado final de una historia. Influye en la originalidad y en la personalidad de la narración. Y aún más en el caso del cine que, literalmente, es una visión, una perspectiva a través de un ojo particular que llamamos cámara.

Encontramos un buen ejemplo de esto en el principio de "Extraños en un tren", una de las películas más retorcidas de Hitchcock.También de las más interesantes, antropológicamente hablando.

El director decide seguir a dos peatones ajustándose exclusivamente a sus pies y dando la sensación de que andan en sentido contrario. "Los caminos de estos dos hombres se van a cruzar" parece sugerir Hitchcock con este punto de vista, que resulta premonitorio del resto de la película (dos pasajeros de un tren pactan un intercambio de asesinatos). Con esto sugiere el destino de sus personajes y asienta el tono de la historia.
Hitch lleva al extremo su apuesta narrativa al hacer que los protagonistas se "encuentren" porque uno de ellos le roza al otro con la punta del pie.

El secreto de esta secuencia, seguramente, está en que el director sabía perfectamente qué contar y cómo hacerlo. Dos pasajeros de un tren van a tener un siniestro encuentro que cambiará sus vidas; montaje paralelo de los trayectos opuestos con plano detalle de los pies. Sabía lo que quería.

PD: la idea de los caminos se ve reforzada con la imagen de las vías de tren.

21 julio, 2011

"Yo confieso", la cruz del Padre Logan



El joven sacerdote Michael Logan es el principal sospechoso de un caso de asesinato en la ciudad de Montréal. Él sabe que es inocente, pero el verdadero culpable del crimen se ha acogido a él en secreto de confesión. Además, para poder demostrar su inocencia, el Padre Logan tendría que poner el peligro la reputación de alguien muy especial en su vida...

"Yo confieso" destaca en la filmografía de Hitchcock como una de sus joyas más interesantes, particularmente debido al modo en que trata los temas del sacrificio personal y del dilema moral. Esta escena ilustra con maestría el tormento espiritual que atraviesa el personaje.

El Padre Logan vaga por las calles de la ciudad; es, literalmente, un alma errante. El travelling avant que se detiene para enmarcar su rostro en un primer plano (se echa las manos a la cara), plasma el sufrimiento que le taladra por dentro. Pero el carácter delicatessen definitivo de este fragmento lo encontramos en el plano general anterior, con la escultura en primer término del Cristo cargando la cruz en el cementerio. El calvario del Padre Logan tiene su resonancia en las notas graves y arrastradas que expresan el esfuerzo de la víctima inocente para caminar hacia el altar donde ha de ser inmolado. Este tramo por delante del cementerio recuerda al instante de duda que experimenta la parte humana de Jesús en el Monte de los Olivos, antes de ser librado a su Pasión.

El plano general de la entrada de la iglesia se convierte en un primer plano del rostro -de nuevo- del Padre Logan, que se aproxima a la cámara y alza la mirada en busca de consuelo. El primer plano delante del cementerio llega por la tensión que hierve en el espíritu del personaje, pero aquí es él quien avanza hasta la cámara; paradójicamente, el sufrimiento le acerca a Dios.

Un detalle: el momento en que mira el escaparate con la ropa de hombre remite a su pasado con una mujer y al conflicto sobre su vocación religiosa. Esto cobra más sentido cuando se ve la película entera.

Mañana 22 de julio se cumple el 45 aniversario de la muerte del legendario Montgomery Clift, protagonista de grandes clásicos como "De aquí a la eternidad" o "Río rojo" , además de "Yo confieso". Aquí un enlace a un vídeo homenaje con música de Roy Orbison, en recuerdo de Montgomery Clift.