Mostrando entradas con la etiqueta primera escena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta primera escena. Mostrar todas las entradas

04 agosto, 2011

"Terriers", o el arte de abrir un episodio


Porque los capítulos de una serie de televisión se "abren": cada uno es un mundo distinto, y ese mundo necesita referencias propias, desafíos propios y un tablero de juego particular. A mi humilde entender esto es lo que debería aportar la primera escena de un episodio, antes de los títulos de cabecera. Por un lado, se deben colocar las piezas fundamentales y el conflicto principal que las hará gravitar a su alrededor, y por el otro, enganchar al espectador. Situar y cautivar. Al fin y al cabo, lo mismo que para el primer acto de una película.

La casi anónima -injustamente- "Terriers" nos muestra un ejemplo tipo de los elementos que componen una buena escena de "apertura" en una serie de tv. Aprovecho, de paso, para compartir mi pasión por esta entrañable y profunda pieza de arte televisivo, obra del maestro Shawn Ryan, que desgraciadamente fue cancelada tras su incomprendida primera temporada. 

Hank y Brit son dos detectives privados de poca monta y de vidas desordenadas y un tanto desastrosas. La pista de investigación sobre la muerte de un viejo amigo de Hank les ha llevado hasta un poderoso hombre de San Diego al que han conseguido encarcelar por la muerte de una joven.

El giro de tuerca (aquí se empiezan a colocar las piezas del tablero de este episodio) viene cuando el enemigo de nuestros protagonistas les pide ayuda para proteger a su familia; en realidad, él tiene información que pondría en peligro a personas muy temibles y sin el menor escrúpulo, quizás la misma información que puso en el punto de mira al amigo de Hank. 
Deben ayudar a su enemigo; como conflicto principal no está mal.

La bomba (cautivar): para proteger a su familia, precisamente, deben robarle una cantidad astronómica de dinero. Aquí el diálogo funciona a la perfección para dejar atónito al espectador.
"¿Hacer el qué exactamente?".
"Robarme un cuarto de millón de dólares".
Y la escena culmina con un juego de silencios en dos primeros planos que muestran la expresión de sorpresa de Hank y Brit. Tras el silencio, irrumpe con fuerza la cabecera, y el espectador está atrapado.

PD: Me encanta el estilo setentero y playero de la cabecera. De las mejores que he visto.


08 julio, 2011

"Scarface", un plano secuencia exquisito



La cámara baja desde la farola de la calle y se adentra en el restaurante. Se mueve lentamente, atenta a lo que va sucediendo, como queriendo anunciar un suceso importante; la silueta del asesino al fondo del pasillo enciende las sospechas, y se acaba convirtiendo en una sombra que termina con la vida del dueño del restaurante.

Todo resuelto en una sola toma de lo más inteligente. Howard Hawks demuestra una gran habilidad narrativa: el efecto de alarma se desprende del detalle de la silueta al fondo del pasillo, un pequeño apunte que no necesita ser agrandado porque si no, precisamente, perdería toda su fuerza sugestiva. Un director más torpe habría detenido la cámara más tiempo sobre esta oscura figura, o habría cortado a un plano más cercano a ella para poder apreciarla mejor.

Una lección absoluta de suspense y tensión en uno de los primeros y grandes clásicos del cine de gángsters. No cabe duda de que esta versión -la original- está muy por encima de su remake ochentero. Cine total.